lunes, 14 de marzo de 2011

Que son los Mandalas?

Origen del círculo
Dice Campbell: "El circulo es una de las imágenes primordiales de la humanidad, podemos decir que es el yo."
El mundo es un círculo, un campamento se hace en un círculo, los nidos de los pájaros son circulares, el horizonte en la lejanía es un círculo.
El círculo ha sido muy importante desde tiempos remotos. De los sumerios se ha heredado, el círculo con los cuatro puntos cardinales y los trescientos sesenta grados.
Representa la totalidad, todo lo que esta adentro de él es una sola cosa, ese sería su aspecto espacial. El aspecto temporal del círculo es aquel que cuando uno lo abandona para ir a algún sitio vuelve otra vez a él, está en él. También es una totalidad completa en tiempo y espacio. Sin comienzo y sin final.
Dice Cambell..."gira, gira y gira. Piensa en el año, viene noviembre, después diciembre y otra vez Navidad. No solo vuelve el mes, sino también el ciclo lunar, el día y la noche... Experimentamos lo circular continuamente"
El círculo, dice Jung, expresa la totalidad de la psique en todos sus aspectos, incluida la relación entre el hombre y la naturaleza, el símbolo del círculo aparece en el primitivo culto solar, en la religión moderna, en mitos y sueños; en dibujar mandalas...

El Mandala
Dibujar un mandala implica un rito, no es simple hacerlo, es un acto mágico o ritual de perfección. Es proyección de ideas arquetípicas. Las figuras que se dibujan en un mandala no vienen del exterior sino que son proyectadas desde el intelecto; en esto coinciden Tucci con Coomaraswamy cuando este último dice que el arte es una virtud intelectual.
Aprendí que un pintor del Tibet o de la India cuando dibuja un mandala no es llevado por su fantasía, sigue una tradición precisa que lo lleva a representar de esta manera especial el drama mismo de su alma. Dice Tucci "No pinta las imágenes frías de un texto iconográfico sino que vuelca los fantasmas de su yo profundo y así los conoce y de ese modo se libera convirtiéndose en un diagrama sereno que le abre el secreto de las cosas y el secreto de sí mismo. Ese enlace de imágenes y su simétrica disposición, ese alternarse de figuras plácidas y amenazadoras, es el libro abierto del mundo y del espíritu. Donde antes reinaba la noche, se hizo la luz."
Los mandalas dibujados con figuras geométricas se llaman yantras.
Estos yantras tienen dos triángulos uno con la punta hacia arriba y el otro con la punta hacia abajo, uno sobre otro, yuxtapuestos, como la estrella de David ,también como el Yin y el Yan. Es la unión de los opuestos que nos lleva a la plenitud y es meta de todas las religiones.
Otras definiciones de mandala que fui atesorando a lo largo de diferentes lecturas y que considero significativas son las siguientes:
Ronda de energía. Círculo mágico que lleva al encuentro con uno mismo en un intento de ser mejor. Viaje desde y hacia el centro, hacia el encuentro con el Ser. Viaje de la humanidad Búsqueda del uno. El universo entero en su esquema esencial. Un psicosmograma. La desintegración de lo uno en lo múltiple y la reintegración de lo múltiple en el todo. Desde el hombre que pone en el centro de sí mismo el principio de la propia vida, la semilla divina, la luz que brilla dentro de él y que se expande y se propaga y desarrolla entorno de ella. Es guía de salvación. Suscita el conocimiento liberador. En general representan el cosmos en relación con las potencias divinas. El círculo significa iluminación y la perfección humana para la doctrina Zen. En el arte cristiano aparecen las rosetas, generalmente en vitraux permitiendo el pasaje de la luz y que son representaciones del "sí mismo". Es un mandala la rosa blanca revelada al Dante. Los halos de los santos católicos, la representación iconográfica de Cristo y los cuatro apóstoles. En el arte neolítico son mandalas las "ruedas solares".
Dice Jung que esta representación del aspecto externo de la figura es realmente una imagen arquetípica que este antiguo hombre plasmó fielmente.
En arquitectura muchas ciudades, templos y algunos edificios han sido construidos con su planta en mandala. Roma, en la antigüedad, Washington o La Plata, con su templo en el medio o la plaza mayor o como Jerusalén pero sin el templo en el medio ya que es la ciudad de Dios. Muchas iglesias que tienen su planta en cruz griega con el altar en el medio son mandalas. Roma es ejemplo de mandala cuadrado circular, problema que preocupó a los griegos y desempeña un papel tan importante en la alquimia (la cuadratura del círculo). Roma cuadrada para algunos y circular para otros es en realidad en sus dos formas presentes a la vez un verdadero mandala, los etruscos dieron este plano a Rómulo y Remo en la misma forma que en los misterios "un rito secreto".
En este plano como en otros del medioevo la ciudad era cruzada por dos diagonales que pasaban por su centro y salían de las puntas del cuadrado, donde se abrían las puertas de la misma. Todo edificio sagrado o no con planta de mandala es la proyección de una imagen arquetípica que surge del inconsciente humano al exterior.
" Al hacer un mandala por ti mismo, dibujas un círculo y después piensas en los diferentes sistemas de impulsos y de valores que hay en tu vida. Posteriormente los compones y tratas de descubrir dónde está tu centro. Hacer un mandala es realizar una disciplina tratando de reunir todos los aspectos dispersos de tu vida, para hallar un centro y ordenarte con relación a él. Tratas de coordinar tu círculo con el círculo universal." Joseph Campbell
El ingreso al mandala es el término de un largo y paciente aprendizaje y la prueba de la madurez espiritual

Beneficios psico-espirituales del trabajo con mandalas

La meditación activa que realizamos a través de los mandalas nos abre las puertas al jardín del alma individual y el contacto con el espíritu universal. Propicia el autoconocimiento, la auto-expresión y la curación de la fragmentación. En los tiempos de crisis en que vivimos nos permite hacer centro en nosotros mismos y expandir nuestra conciencia desde el mundo de lo separado y sin sentido al reino de la totalidad y la interrelación.
Así es cómo empiezan a brotar ciertas cualidades y actitudes que nos llevan a vivir mejor. A medida que trabajamos con los mandalas, podemos sentir cómo crece la paciencia en nosotros y disfrutar por esa semilla de paz que estamos sembrando en la conciencia de la humanidad. La paciencia es el arte de aceptar que hay un momento para cada cosa y que cada proceso tiene su propio tiempo de desenvolvimiento; que no ayudamos a nacer a una mariposa si rompemos su crisálida antes del tiempo que necesita para su maduración ni favorecemos el equilibrio de nuestro trabajo si lo hacemos con urgencia y tiempos fijos.
Otra cualidad que se va desarrollando es nuestra capacidad de asombro, de ver cada instante con ojos nuevos y disfrutar así la vida más plenamente. También cultivamos una actitud de aceptación, con curiosidad ante el cariz que va tomando la obra que tenemos ante nosotros. Intentamos dejar de lado los juicios automáticos a los que somos tan propensos, esa cruel crítica con la que solemos desalentarnos a nosotros mismos. Y desarrollar una actitud de desapego dejando libre, soltando, cualquier pensamiento, emoción o deseo que intente apoderarse de nuestra mente.
Sostenemos nuestra atención en el mandala como un ancla que nos ayuda a mantenernos en el momento presente y nos miramos con amor, bondad y reverencia por lo que somos y por lo que somos capaces de hacer.
A medida que estas cualidades crecen en nuestro corazón, facilitamos que se fortalezcan en la conciencia de muchas más personas.

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